Como crítico de cine destaca su trabajo como jefe de redacción de la prestigiosa revista francesa Cahiers du Cinéma entre 1956 y 1963, junto a quien fue uno de sus grandes maestros, André Bazin. En 1950, mientras filmaba su primer cortometraje, Journal d'un scélérat, fundó junto a Jean-Luc Godard y Jacques Rivette la revista de crítica cinematográfica Gazette du Cinema. En esa época también trabó una relación intelectual constante con directores como Claude Chabrol, Alain Resnais y François Truffaut. Junto a Claude Chabrol escribieron el libro Hitchcock, sus primeros cuarenta y cuatro filmes. Su primer largometraje fue El Signo del León (1959), que obtuvo una buena recepción por parte de la crítica, pero que no fue tan bien recibido por el público. En 1962, junto al director alemán Barbet Schroeder y la productora Margaret Menegoz, creó una empresa productora de películas llamada Les Films du Losange, que hasta la actualidad ha realizado más de 80 películas.
El cine de Eric Rohmer se caracteriza por su simplicidad y agudeza intelectual, en climas de profunda empatía con las locaciones y con aquellos personajes que definen el sentido moral de cada una de sus historias. Probablemente la separación de su carrera en tres grandes etapas aporte claridad desde los temas y títulos de sus filmes, a aquellos que no hayan visto su cine.
En la década de 1960 comenzó su serie Seis cuentos morales, en los que aborda una temática que atraviesa toda su carrera: la banalidad de la vida en torno a las palabras vacías, a las acciones que llevan a cabo los individuos por canales que desafían a su propia identidad y voluntad. Esta etapa está caracterizada por sus filmes de amores y desamores, y por el énfasis en la palabra puesta en boca de sus personajes, no para aportar información, sino para definir sus personalidades mediante la charla cotidiana. Los Seis cuentos morales fueron concebidos originalmente como una novela; sin embargo, Rohmer desistió de seguir escribiendo cuando descubrió que algunas situaciones podían definirse por medio de imágenes y no de palabras. En referencia a estas ideas, Rohmer declaró: (...) yo no digo cosas en mis películas, yo muestro gente que habla y se mueve como los paisajes, las caras, los gestos y sus comportamientos (...).
El primer reconocimiento a su trabajo en un festival de cine fue en 1967, cuando su película La coleccionista integró la nómina de filmes en la competencia oficial del Festival Internacional de Cine de Berlín obteniendo dos distinciones, una a la Mejor película para público joven, y el Premio especial del jurado. Tres años más tarde, en 1970, fue nominado al Oscar en el rubro Mejor filme hablado en idioma no inglés, por su largometraje Mi noche con Maud. Al año siguiente, el filme fue candidato al Mejor guión original.
Entre 1981 y 1987, y tras su éxito con la adaptación de época La Marquesa de O (1976), filmó otra saga llamada Comedias y proverbios, que cuenta con siete producciones, entre las que destaca su filme más personal y con mayor éxito tanto a nivel comercial como artístico El rayo verde (1986). Esta etapa está marcada por una posición más optimista, con sabores que remiten a un cine post nouvelle vague, con una amargura constante que finaliza en filmes esperanzadores, en donde los personajes buscan llegar a un objetivo y esa misma búsqueda resulta ser el punto central de la mirada de Rohmer. Con muchos puntos en común con Comedias y proverbios, en 1990 comenzó su última saga, llamada Cuentos de las cuatro estaciones, en donde se interna en historias de relaciones humanas, de las que el amor es el principal protagonista, y el engaño, presente de manera notable en sus Seis cuentos morales, le deja su lugar a una sensación ambigua de inseguridad y deseo contenido no presente en los primeros años de la década de 1980.Erich Rohmer
(Seudónimo de Jean-Marie Maurice Scherer; Tulle, 1920)
Cineasta francés considerado uno de los integrantes más destacados de la llamada
Nouvelle Vague o nueva ola del cine francés.
Estudió en el Lycée de Nancy y se licenció en literatura francesa en 1942,
y entre ese año y 1949 ejerció como profesor en el mismo liceo.
Mientras tanto, tras el fin de la guerra, publicó la novela Elizabeth (1946)
con el seudónimo de Gilbert Cordier, y como tal o bien con su nombre auténtico firmaría asimismo algunos artículos periodísticos antes y después de su traslado a París, a fines de 1949,
donde orientó sus pasos hacia el cine.

En 1957, como coautor (con Claude Chabrol) del libro Hitchcock, una monografía sobre el realizador británico, adoptó el seudónimo de Eric Rohmer, por el que es conocido como cineasta. Esta inclinación a utilizar seudónimos no era ajena a un comportamiento un tanto atípico. A juicio de Jean-Claude Brialy (uno de actores emblemáticos de la Nouvelle Vague), siempre fue muy asceta, un hombre sumamente celoso de sus cosas. Por ejemplo, a los cincuenta años aún no había dicho a sus padres que hacía cine (de hecho, Rohmer era un seudónimo para ocultarles su profesión), y éstos se sorprendieron mucho de que su hijo no fuera ya el profesor de literatura que siempre habían creído que era. Luego, poco y nada ha trascendido sobre su vida privada...
Ya había rodado sus primeros cortometrajes experimentales cuando conoció a Jacques Rivette y Jean-Luc Godard, con quienes fundó La Gazette du Cinéma, en la que fue jefe de redacción, mientras colaboraba de manera simultánea como crítico en otras publicaciones especializadas, como Les Temps Modernes, La Parisienne y Arts.
Estas experiencias lo llevaron a integrar el equipo fundador de Cahiers du Cinéma, la célebre revista que se constituyó en embrión de la Nouvelle Vague y que dirigió entre 1957 y 1963, año en que se apartó de la publicación posiblemente a causa de las diferencias de criterio entre sus miembros, inmersos en la encendida polémica entre sus críticos y los de otra revista en boga, Positif, separados unos y otros por idearios políticos enfrentados: unos allegados al comunismo y otros defensores a ultranza de un cine clásico y de los valores tradicionales.
Una oportuna oferta de la televisión francesa para realizar doce documentales (1964-1969), en general de contenido didáctico, justificó su alejamiento. De todos modos, y al igual que para la mayoría de los integrantes del movimiento, el periodismo especializado significaba sólo un paso previo a la realización.
Una obra singular
La fría acogida a su primer largometraje, Le signe du lion (1959), y la prácticamente nula carrera comercial del filme no detuvieron sus proyectos. La concreción del primero fue la apertura, en sociedad con el director Barbet Schröder, de la productora independiente Les Films du Losange. Seguidamente se embarcó en la tarea que iba a definir su trayectoria, la de plantear una línea temática sobre la cual montar sus historias.
En 1962 inició la primera de las tres series de películas que desarrollaría a lo largo de su carrera, siempre con guiones propios: «Seis cuentos morales», que integran La boulangère de Monceau (1962); La carrière de Suzanne (1963); Mi noche con Maud (1969), por la que fue nominado al Oscar a la mejor película de habla no inglesa; La coleccionista (1967), premio especial del jurado en el Festival de Berlín; La rodilla de Claire (1970), premio a la mejor película en San Sebastián, y El amor después del mediodía (1972).
La seguirían, en los años ochenta, «Comedias y proverbios», serie que incluye La mujer del aviador (1980); La buena boda (1981); Pauline en la playa (1982), que le valió el Oso de Plata y el premio Fipresci en el Festival de Berlín en 1983; Las noches de la plena luna (1984); El rayo verde (1986), León de Oro y premio de la crítica internacional en Venecia, y El amigo de mi amiga (1987). En la década de los noventa realizó la serie «Cuentos de las cuatro estaciones», formada por Cuento de primavera (1990); Cuento de invierno (1991), premio Fipresci en Berlín; Cuento de verano (1996), y Cuento de otoño (1998), premio al mejor guión original en Venecia.
A esta labor hay que añadir numerosos trabajos «fuera de serie», desde cortos y mediometrajes experimentales, monografías y documentales que rodó a lo largo de los años cincuenta y sesenta, hasta epopeyas de época, comedias de enredo, filmes históricos o thrillers insólitos como Triple agent (2003).
La experimentación permanente
A Eric Rohmer nunca le han atraído los dramas tradicionales, sino los pequeños detalles de las relaciones humanas y los aspectos paradójicos y contradictorios de la psicología de sus personajes. Podría decirse sin temor a equivocarse que trata siempre la misma temática: una historia que nunca se agota de hombres y mujeres que intentan analizar su propio comportamiento, que habitualmente poco y nada tiene que ver con sus acciones. Sus protagonistas hablan constantemente en el intento de explicarse a sí mismos, y lo hacen como si se tratara de una reflexión compartida con el espectador, pero nunca llegan a una conclusión.
Este elemento, los personajes inconclusos, en lucha permanente entre el deseo y la conciencia, y en general determinados por el azar, está presente en casi toda su obra, lo que refuerza la idea de la realización como una experimentación permanente, una investigación sin punto final. Esta frescura desprovista de nostalgia renueva una y otra vez, con cada una de sus obras, la vigencia de este director de rara capacidad para ver el mundo con ojos siempre actuales, que en el Festival de Venecia de 2003 vio recompensada toda su trayectoria artística con el León de Oro.

La dama y el duque (L'Anglaise et le duc)Eric Rohmer
(2001)
Triple Agent Eric Rohmer
(2004)
Francia
La panadera de MonceauEric Rohmer
(1963)
Francia
La carrera de SuzanneEric Rohmer
(1963)
Francia
Mi noche con MaudEric Rohmer
(1969)
Francia
La coleccionistaEric Rohmer
(1967)
Francia
La rodilla de ClaraEric Rohmer
(1970)
Francia
El amor después del mediodíaEric Rohmer
(1972)
Francia
El signo de LeoEric Rohmer
(1959)
Francia
La marquesa de O...Eric Rohmer
(1976)
Francia/ Alemania
Perceval el galoEric Rohmer
(1978)
Francia
4 aventuras de Reinette y MirabelleEric Rohmer
(1987)
Francia
El árbol, el alcalde y la mediatecaEric Rohmer
(1993)
Francia
Tres romances en ParísEric Rohmer
(1995)
Francia
La dama y el duqueEric Rohmer
(2001)
Francia
Triple agenteEric Rohmer
(2004)
Francia
La panadera de MonceauEric Rohmer
(1963)
Francia
La mujer del aviadorEric Rohmer
(1981)
Francia
La buena bodaEric Rohmer
(1982)
Francia
Pauline en la playaEric Rohmer
(1983)
Francia
Las noches de luna llenaEric Rohmer
(1984)
Francia
El rayo verdeEric Rohmer
(1986)
Francia
El amigo de mi amigaEric Rohmer
(1987)
Francia
Cuento de primaveraEric Rohmer
(1990)
Francia
Cuentos de veranoEric Rohmer
(1996)
Francia
Cuento de otoñoEric Rohmer
(1998)
Francia
Cuento de inviernoEric Rohmer
(1993)
Francia
Triple agenteEric Rohmer
(2004)
Francia
El signo de LeoEric Rohmer
(1959)
Francia

Rohmer intentó trabajar a lo largo de 40 años con un acotado equipo de trabajo, por lo que repitió colaboradores, actores y técnicos. Entre ellos puede destacarse la delicada y sofisticada labor de
Marie Rivière como actriz en 9 de sus producciones y el trabajo de
Néstor Almendros en la dirección de fotografía. Desde que en 1992 Almendros falleció, Rohmer comenzó a trabajar con la directora de fotografía
Diane Baratier, con quien realizó todos sus trabajos desde ese momento, dotando a filmes realizados en formato digital de una profundidad y complejidad visual sorprendentes.
Mary Stephen editó las últimas 9 producciones de Rohmer y
Françoise Etchegaray produjo 7 de sus últimas 10 películas. Mientras que la actual presidenta de Unifrance, Margaret Ménégoz, produjo 11 filmes de Eric Rohmer, y
Pascal Ribier realizó el sonido de todos sus filmes de la década de 1990. Solía tener un equipo de trabajo inamovible, los mismos colaboradores y técnicos durante años, personas de su entera confianza, tanto en lo personal como en lo profesional.
De esta manera se comprende mejor la personalidad del director francés, que era introvertido y que no daba entrevistas a la prensa, porque prefería caminar tranquilo por París sin ser reconocido. Tampoco asistió a entregas de premios o a festivales de cine. Una excepción notable es su aceptación del premio "Cuyutlán/Museo de la Sal" concedido por el gobierno de
Colima (México) en 1988. En este contexto, poco se sabe de su vida privada, salvo que desde joven amó la naturaleza. Una prueba de ello es la granja de ciervos que fundó en su pueblo natal. En los últimos años esta granja se ha distinguido por la producción de ejemplares de singular rareza (cfr. E. Lemaitre, 'Les merveilleux cerves naines de Nancy', Le Monde, 2 Juin 1965). Su interés constante y muy devoto en el catolicismo, y su conservadurismo político son pequeños atisbos de un personaje que sólo se dió a conocer con sus películas.
Journal d'un scélérat (1950)
Présentation ou Charlotte et son steak (1951)
Les Petites filles modèles (1952)
Bérénice (1954)
La Sonate à Kreutzer (1956)
Véronique et son cancre (1958)
Le Signe du Lion (1959)
La Carrière de Suzanne (1963)
La Boulangère de Monceau (1963)
Nadja à Paris (1964)
Place de l'Étoile (1965)
Une Étudiante d'aujourd'hui (1966)
Fermière à Montfauçon (1967)
La Collectionneuse (1967)
Mi noche con Maud (1969)
Le Genou de Claire (1971)
L'Amour l'après-midi (1972)
Die Marquise von O... (1976)
Perceval le Gallois (1978)
La Femme de l'aviateur (1980)
La buena boda (1982)
Loup y es-tu? (1983)
Pauline en la playa (1983)
Les Nuits de la pleine lune (1984)
Le Rayon vert (1986)
Quatre aventures de Reinette et Mirabelle (1987)
L'Ami de mon amie (1987)
Cuento de primavera (1990)
Conte d'hiver (1992)
L'Arbre, le maire et la médiathèque (1993)
Les Rendez-vous de Paris (1995)
Cuento de verano (1996)
Conte d'automne (1998)
L'Anglaise et le duc (2000)
Triple Agent (2004)
Les Amours d'Astrée et Céladon (2007)
